María, 34, comunicadora

Chueca y sus cambios

Chueca es uno de los barrios que han sufrido una gran transformación en los últimos años. Me siento con María para que me cuente cómo ve ella el barrio, a medias con un café en Bon Vivant & Co., una de esas nuevas cafeterías que están cambiando Chueca.

-¿Siempre has vivido en Madrid?
-Vine a Madrid con 16 años, por un traslado familiar. Vine con muy pocas ganas y muy poco espíritu de que me gustase esta ciudad…

-Pero aquí sigues, pese a todo.
-Sí, de hecho hay como varias fases en mi relación con Madrid: un comienzo nefasto en plena adolescencia y viniendo de una ciudad mucho más pequeña, una segunda fase en la universidad donde descubrí un Madrid más diferente y una tercera etapa, cuando ya empiezas a trabajar. Es un poco una transición, cambiando mi visión sobre la ciudad y sobre la gente a medida que cambian cosas en mi vida.

-¿Cambia tu ciudad o cambias tú?
-Probablemente cambia todo porque cambian los ambientes en los que te mueves. Yo llegué en un momento de la adolescencia complicado, sintiendo una ciudad muy grande donde no te atreves mucho a moverte y terminando siempre en los mismos lugares. Con el tiempo me he dado cuenta que me quedan muchos lugares por descubrir y lugares que he descubierto muchos años más tarde de haber aterrizado y que ahora forman parte de mi cotidianidad.

-Entiendo que desde el momento en el que te independizas ya fijas tu residencia en Chueca, hasta ahora…
-Sí, al llegar a Madrid viví en Cuatro Caminos y luego ya me mudé a Chueca y, aunque sí he vivido en distintos sitios siempre ha sido dentro del mismo barrio.

-¿Ha cambiado mucho Chueca desde que has llegado?
-Ha cambiado y está cambiando: ha cambiado porque tiene menos ambiente de barrio que el que tenía cuando yo llegué; es un barrio turístico y está donde está, tiene todo el ambiente de la movida gay del barrio pero yo creo que hubo un momento en el que algo cambió y fue en 2007, cuando Madrid fue nombrada Capital Europea del Orgullo. A partir de ahí el barrio reventó con el boom turístico y se transformaron los espacios de toda la vida que todavía sobrevivían en espacios para la gente que viene de fuera, tiendas de ropa de lujo que están fuera del alcance de los que vivimos aquí y algo sorprendente: las plazas han dejado de ser lo que eran para ser terrazas de bares, los niños de este barrio no tienen lugar donde jugar o los vecinos un lugar donde encontrarse.

-Un poco en la línea de la tendencia de la reforma granítica de las plazas por parte del ayuntamiento en los últimos años, visible en Callao, Ópera, las Cortes…
– Sí, aquí es significativo, porque el barrio tiene calles muy estrechas por lo que los únicos lugares donde se ensancha un poco que son las tres plazas significativas del barrio se inundan de terrazas. Quizá la que menos es la Plaza del Rey y porque tiene un edificio ministerial, pero en la Plaza de Chueca y en la Plaza de Vázquez de Mella los bancos han ido desapareciendo; en la Plaza de Chueca no puedes ya sentarte si no es en la terraza de un bar. O el Mercado, que ha sido un gran punto de cambio social: el Mercado de San Antón no es un mercado para la gente que vive aquí, por lo que nos hemos tenido que ir a comprar al Mercado de Barceló, que afortunadamente sigue siendo un mercado a pesar de los pesares y de todo el cambio que han tenido que sufrir.

-Entiendo también que es complicado combinar ese movimiento de gente nueva que llega al barrio con nuevas viviendas, restauración de casas y vida nueva al barrio con una progresiva despersonalización del barrio…
-Sí, es posible que se haya producido una restauración de los edificios del barrio, pero otros muchos se han restaurado por su conversión a hoteles, lo cual me hace pensar si llevamos el rumbo de ser Barcelona con edificios que en vez de alojar casas con gente con vida cotidiana alojan a turistas con apartamentos por horas. Echo de menos esa vida de barrio que había cuando llegué a vivir aquí.

-Tanto en este barrio como en los cercanos se nota en los últimos años un auge de las iniciativas culturales, pero lo curioso es que, tal y como comentaba Ícaro en nuestra conversación, son privadas o particulares; en el menor de los casos es una iniciativa pública. ¿Cuál es tu opinión sobre los nuevos espacios culturales que están surgiendo en Madrid últimamente?
-Si miras un poco alrededor de este barrio creo que no hay nada cultural municipal; todos los espacios que tenemos aquí son fundaciones privadas y un edificio público que lleva cinco años en obras y que ahora acaba de abrir la parte que corresponde al Mercado de Barceló pero que falta una parte que albergará una biblioteca pública y otra para otras dotaciones. Ese espacio, que debería estar habilitado hace tres años, lleva cinco en obras y veremos qué sucede con ello: hace poco escribí por Twitter al ayuntamiento de Madrid y me contestaron diciendo que antes de finalizar 2014 estaría disponible, tengo mis dudas de que tengamos acceso a ese espacio tal y como estaba pensado. Hay una carencia tremenda en el barrio de espacios deportivos, culturales y sociales, se abrieron las Escuelas Pías y de repente tenemos un polideportivo y una piscina que en teoría es municipal pero que gestiona una empresa privada, por lo que tu abono municipal no te sirve en esta piscina al ser de gestión privada. Son cosas demasiado extrañas al final, no es un acceso público total.

-Es un poco lo que está pasando en La Latina, con la Plaza de la Cebada y los espacios que cambian, ¿has notado en los últimos años aquí ese cambio en algún lugar concreto?
-Un barrio donde creo que se han conseguido crear espacios culturales promovidos y gestionados por la ciudadanía muy interesantes es en Lavapiés, todo el tema de Ésta es una plaza o en el Mercado de la Cebada con ese espacio gestionado. Son dos ejemplos de que si el Ayuntamiento lo permite la ciudadanía es capaz de gestionar y promover espacios culturales y sociales de encuentro. Mi pregunta es por qué hay tanto miedo a ceder espacios así en el centro de la ciudad para que la ciudadanía pueda desarrollar proyectos sobre todo pensando en las necesidades que tiene cada espacio, pues cada barrio también es diferente.

-Y en este barrio falta, claro.
-Lo más cercano que ha habido aquí han sido las asambleas del 15M y hay una asociación de vecinos, pero no sé muy bien hasta qué punto son capaces de conseguir muchas veces ideas que tienen. Hace unos meses reunieron firmas para pedir un espacio de juego para los niños de este barrio, que parece que no existen y hay unos cuantos; en este barrio hay varios colegios por lo que necesitan espacios públicos adecuados para ello.

-Algo que yo noto mucho también en Madrid son los nuevos espacios relacionados con exposiciones, librerías y demás, lo comentaba con Virginia. Teniendo en cuenta que parte de tu actividad laboral está relacionada con la ilustración, me interesa saber tu punto de vista…
-Me parece que en los últimos tiempos se le está dando la importancia que se merece y creo que es verdad que, a pesar de que con la crisis el mundo editorial se ha resentido y a pesar del cierre aquí en el barrio de librerías que llevaban mucho tiempo abiertas como Sin Sentido o la Biblioqueca, han abierto en los últimos años muchos espacios literarios que de hecho creo que parte de su encanto es la apuesta por ya no solo la ilustración sino compatibilizar el espacio de la librería con un espacio social o cultural. El ejemplo más conocido es el de los Tipos Infames, con un espacio que está funcionando muy bien porque junta una librería con un espacio en el que puedes tomar un vino y un espacio en la planta inferior con exposiciones o presentaciones programadas. Panta Rhei es otro ejemplo de subsistencia, otra librería con la ilustración con su baza principal, aunque si bajas a la planta inferior descubres que tienen otro tipo de libros también, un espacio que casi nadie conoce. Y ésos sitios, así como otro mundo de librerías nuevas que han surgido como Mujeres & Compañía o la Librería Cervantes en Malasaña, tienen un plus al ser lugares donde entro y la persona que me atiende es alguien especializado que te puede recomendar cualquier cosa, que conocen los géneros, las tendencias, que están al día de todo o que puedo preguntarles un consejo para un regalo y sé que voy a acertar.

-Justo éso comentaba con Ícaro en nuestra conversación: la recuperación en ciertos barrios de esa figura de los oficios…
-Sí, sin duda: el tema de las cafeterías que de repente empiezan a servir un café estupendo y terminan ampliando el local como Toma Café, que lo que hacen es especializarse en algo, hacerlo bien y generar una clientela.

-Por tanto, hay crisis pero hay un poco de esperanza en cuanto a las librerías por ejemplo, donde quizá hay más un cambio de preferencia y de tendencia…
-Yo quiero pensar que estamos volviendo a algo más personal, de la misma manera que todos conocíamos al tendero donde comprábamos el pan ahora nos sucede lo mismo con el resto de cosas que hacemos. En el fondo esta situación de crisis ha hecho que, consciente o inconscientemente, volvamos a lo local y a lo cercano. Creo que tiene que ver con el cambio de actitud que seamos capaces de hacer en muchos sentidos, de no dejarnos ganar por las ofertas y por las grandes superficies en todo, encontrándole el valor a lo pequeño y a la gente que está intentando resurgir con sus negocios.

Cuestionario

Dónde comer en Madrid: Un cuscús en La Esquina de Santi.

Dónde disfrutar de Madrid: En el parque de las Tetas, en Vallecas, mirando Madrid desde una zona un poco alta.

Dónde desconectar de Madrid: También en el parque de las Tetas, es un buen lugar para desconectar porque estás viendo la ciudad pero tienes horizonte, algo que no es habitual.

Un barrio de Madrid: Chueca, porque vivo aquí y al final a mí me gusta el pequeño recorrido de calles y callejones.

Un consejo a alguien que no conoce Madrid: Que no se suba en los autobuses turísticos y que camine, que callejee.

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