Elvira, 53, escritora

Madrid y Nueva York, frente a frente

A caballo entre Madrid y Nueva York

Llega el verano a Madrid por todo lo alto y yo decido quedar a tomar una limonada con Elvira. Aunque se sigue sintiendo muy de Moratalaz, Elvira reside parte del año en Nueva York lo cual me sirve para comparar ambas ciudades y conocer un Madrid bastante particular.

-Tengo entendido que has nacido en Cádiz, has vivido en Moratalaz, Chueca o Puerta de Toledo, has escrito muchas cosas ambientadas en Carabanchel Alto y ahora estás entre Nueva York y Madrid. ¿Cómo termina uno con esa mezcla?
-Mi infancia fue muy nómada porque a mi padre lo trasladaban de un sitio para otro, con lo cual para mí no ha sido raro ir de aquí para allá. Y dentro de Madrid sí es cierto que me he mudado muchas veces de barrio: viví en Moratalaz de los 12 a los 29 pero un año estuve viviendo en Málaga mientras trabajaba en la radio. A partir de los 29 me fui de Moratalaz y cambié de barrio casi cada dos años porque me equivocaba con la casa o de pronto llegaba el botellón al barrio.

-¿Ya has encontrado tu sitio en Madrid?
-La verdad es que no creo que mi marido esté dispuesto a cambiarse otra vez. Está muy a gusto y además él no se había mudado tantas veces como desde que me conoció a mí, así que supongo que sí hemos encontrado nuestro lugar.

-Centrándonos en Moratalaz, Miguel Ángel nos contaba acerca de la singularidad de un barrio que ha tenido huéspedes ilustres como Melendi, Alejandro Sanz o Pablo Iglesias…
-Moratalaz no tenía el casticismo de Vallecas o de Carabanchel, pero fue un barrio de los del desarrollismo español y con mucha gente que vino de todas partes, entonces mis padres compraron un piso allí en los años 70 y aquello estaba lleno de familias con niños y abuelos que venían del pueblo: el barrio que se describe en Manolito Gafotas, para que te hagas una idea. El barrio era un barrio muy vivo pues vivió distintas etapas: ahora lo ves con perspectiva y lo que a mí me parecía cuando tenía 20 años era que no era un barrio bonito; en cambio ahora me parece que era un barrio de los que aún eran habitables, tenía muchas zonas verdes y realmente la arquitectura -pese a ser modesta- no es tan fea como la que se ha hecho luego.

-Pero en Moratalaz está el Ruedo.
-Sí, y eso que el Ruedo es de Sáenz de Oiza, pero es un edificio que nunca me ha gustado. Yo creo no obstante que Moratalaz se está revitalizando: tuvo una etapa de bajón porque mi generación crecimos y nos fuimos, se envejeció, pero creo que ahora hay mucha gente nueva viviendo allí, es un barrio estupendo para vivir.

-En tu caso estudiaste periodismo en la Complutense, ¿recuerdas un cambio en tu punto de vista sobre Madrid en aquellos años?
-En mi caso lo que me cambió Madrid fue la radio: empecé con 19 años trabajando en una radio en Huertas, en este edificio de ladrillo detrás del Ministerio de Sanidad donde luego estuvieron los sindicatos. La radio estaba en los pisos superiores y debajo teníamos la redacción del periódico Pueblo; de hecho el bar de enfrente se llamaba ‘Bar Diario’ por el Diario Pueblo. Yo fui al instituto Isabel la Católica que estaba en el Retiro por lo que la zona de Atocha y Huertas es muy familiar para mí, fue mi segundo barrio durante un tiempo.

-A partir de ahí vives otro tipo de Madrid.
-A pesar de que yo me movía mucho por la ciudad para mí Madrid se dividía en dos partes: mi barrio y el resto, como si yo no perteneciese al centro.

-Siempre existe cierta barrera física y mental, que es la M-30.
-Sí, pero también porque yo viví intensamente mi barrio. Yo salía mucho pero no iba tanto por la Sala Sol o por Rockola sino más bien por mi barrio. Realmente despegué de allí a los 29 años cuando me fui a vivir con el que ahora es mi marido a la zona de Puerta de Toledo.

-¿No crees que se ha perdido esa posibilidad de salir por tu barrio? Nos comentaba David en su conversación que era una de las cosas que más echaba de menos de Madrid…
-Yo paso parte del año en Nueva York y allí la gente es muy de barrio porque la ciudad en sí es muy grande. Luego hay más movilidad: un barrio se puede poner de moda de repente… pero Madrid en ese sentido es mucho más rocoso donde todo está mucho más definido y se separan las zonas de fiesta de las zonas más residenciales. Veo Moratalaz ahora y pienso que sería un barrio estupendo para que lo tomara gente joven, le diesen vida y abriesen bares que no fuesen los bares de toda la vida.

-Cuéntame más sobre lo que sucede en Nueva York.
-Pues en Nueva York se da lo típico, que por otra parte no sé si es bueno o es malo: la gente se va a un sitio a vivir, lo ponen de moda y finalmente se convierte en un lugar muy caro cuando antes no lo era; sucede ahora mismo con Harlem y peligra que se expulse a la gente que lleva toda la vida viviendo allí.

-Me cuesta, con estos 40 grados de Madrid a la sombra, reconocer que ahora mismo en Nueva York se pueda estar peor.
-Nueva York tiene muchas cosas buenas pero el tiempo atmosférico no es su mejor cualidad: este invierno he pasado muchísimo frío así que llevo este calor con bastante paciencia pensando en que se pasará en unos días. Reconozco que he estado en Nueva York en verano y notas un calor mucho más húmedo, creo que no es tan comparable con Madrid en ese sentido.

-¿Qué crees que puede aprender Madrid de Nueva York?
-Creo que tiene que aprender de su extravagancia. En general España es más formal y más rígida que Nueva York, una ciudad con una libertad estética increíble.

-¿Y qué podría aprender un neoyorkino en Madrid?
-Creo que mucho, sobre todo de la humanidad y de la lentitud del tiempo que se nota en Madrid. Es una ciudad que improvisa y que no es tan energética como Nueva York, lo cual es bueno. En la vida de los madrileños cabe más la improvisación y el hecho de poder cambiar más de planes. Creo que esa improvisación hace la vida más agradable.

-¿Y no crees que tendemos hacia ese modelo de ciudad tan franquiciada?
-Creo que Madrid es una ciudad abierta y flexible, sientes un pequeño despertar de comercios nuevos como Huertas o Malasaña: pasear por la mañana un día laborable es fantástico. Otra cosa bien distinta es cómo el dinero se ha comido al pequeño comercio y cómo los ayuntamientos venden sus principales calles al mejor postor. Aún así, yo prefiero quedarme con todas esas pequeñas iniciativas que están brotando llenas de ilusión y dan forma a barrios de Madrid.

-¿Qué lugar de Madrid no te gustaría compartir con nadie?
-El título de ese libro es un poco raro porque yo suelo compartir todo lo que me gusta, pero me gustan algunos bares castizos: me gusta una tortilla en la Ardosa, una caña en la terraza de las Vistillas o por ejemplo un plato de cuchara en Casa Perico. Por suerte en Madrid hay muchos lugares.

-¿Cómo ves el futuro de Madrid?
-Madrid es una ciudad con mucho carácter, creo que esa personalidad sí se transmite al viajero, aunque hay muchas cosas que no son tan intrínsecas sino que dependen más bien del gobierno municipal de turno. Creo que va a haber una generación de nuevos madrileños, que surgirán de aquí y de allá. Por ello creo que hay que luchar por igualdad en la educación, porque creo que Madrid es una ciudad abierta y no es una ciudad especialmente excluyente pero sí podríamos tener problemas de desigualdad social. Para que exista esta nueva generación de inmigrantes consolidados que nos cuenten su realidad tiene que haber una educación que llegue a toda la población por igual y genere igualdad de oportunidades.

Cuestionario

Dónde comer en Madrid: me gusta mucho comer en Las tortillas de Gabino, que es un sitio tradicional, si tenemos en cuenta que son nietos del dueño del restaurante La Ancha, lo cierto es que lo han actualizado. Comida muy española como las croquetas o su genial tortilla.

Dónde disfrutar de Madrid: me gusta mucho la zona de la Plaza de la Paja, me parece muy bonita. Toda esa zona entre Ópera y La Latina me encanta, parece un pequeño pueblo. Me encanta bajar hasta el Viaducto pero me horrorizan las vallas de metacrilato, deberían quitarlas y poner dos guardias para evitar a los suicidas, por ejemplo; es espantoso que la vista más bonita de Madrid esté así.

Dónde desconectar de Madrid: yo reconozco que desconecto con demasiada facilidad, pero te diría el Jardín Botánico.

Un barrio de Madrid: Prosperidad hacia Alfonso XIII, mi barrio actual donde nadie va a pasear. Tiene unas casas de los años 40 y 50 que son realmente preciosas.

Un consejo a alguien que no conoce Madrid: si te gusta un bar o un restaurante, repite porque te van a conocer al final. La primera entrada es algo brusca porque el madrileño es cortante hablando aunque no tenga intención; la amabilidad de Madrid es un poco rara de entender. Realmente si te gusta el sitio y vuelves, al poco te pueden fiar y puedes tener una relación fantástica.

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