Cristina, 32, activista social

Madrid resiste

Batido verde en mano charlo con Cristina en la cafetería del nuevo Campus de Google en Madrid. ¿El tema?: Asociaciones de vecinos, yayas con talento y nuevos espacios.

– En Madrid, ¿desde cuándo?
– Soy de La Rioja -Logroño-, pero llevo aquí desde 2001, así que ya soy medio madrileña medio riojana.

-¿Qué es lo que más te impactó al llegar?
-Fue relativamente escalonado porque primero fui a vivir a Alcalá de Henares, precisamente por eso, para que no se me hiciera todo gigante. Me recomendaron la universidad de allí porque era más pequeña y había una atención más directa que la Complutense y acabé en Alcalá estudiando economía.

– ¿En qué momento decidiste “me voy a la ciudad a vivir”?
-Me vine a vivir con una amiga de Logroño que vivía aquí en Madrid por Avenida de América. Me venía genial porque había buses directos a Alcalá desde la estación y la conexión con Logroño era perfecta.

-¿Hubo algo que te gustara especialmente de tu cambio a la ciudad?
-Yo creo que Madrid se va descubriendo poco a poco, sus diferentes núcleos. Al final supone estar más cerca del mundo cultural. Cuando vives en una ciudad pequeña te acostumbras a lo que hay y cuando te trasladas a Madrid es como que te desborda toda la vida que existe. La gente nueva te va abriendo nuevos espacios. Siempre he sido muy curiosa y he ido descubriendo nuevos lugares e incluyendo a gente en ellos, al final me he hecho mi propia agenda. Sobre todo también gracias a las redes sociales me entero de muchos planes interesantes -y pensar que cuando vine a Madrid todavía no existía ni Facebook-.

En especial recuerdo que me llamó la atención la Casa Encendida, era increíble que hubiera una casa para la cultura súper accesible y actual. Después surgieron nuevos núcleos para promover ese tipo de actividades como Matadero o Caixa Forum, siempre tienen charlas y conferencias.

-A veces da la sensación de que siempre vamos a los mismos 3 sitios de siempre…
– Yo creo que también hay otros espacios que pueden convivir perfectamente con el Matadero o la Casa Encendida. Por ejemplo: la fundación Mapfre, las pequeñas salas de cine o de exposiciones. Mañana mismo voy a asistir a una pequeña exposición sobre gente mayor organizada por la organización HelpAge en la calle la Palma.

-¿Ahora mismo por dónde vives?
-Entre idas y venidas, sin contar las estancias en Haití y en Argelia, llevo en el barrio Imperial 6 años y la verdad que se ha ido viendo una degradación del barrio estos últimos años. Además que Imperial es una especie de isla dentro de Arganzuela porque está al lado del centro, pero al no estar cerca de Matadero y Legazpi que es donde se hace la vida queda un poco olvidado. Además no hay Metro, tampoco tenemos una estación de BiciMAD y no tenemos ningún tipo de actividad cultural, así que queda en el olvido de todo el mundo. Lo que estamos intentando desde la Asociación de Vecinos de la que formo parte es ir creando vida de barrio, que nos vayamos conociendo. Va más allá de pedir que nuestras calles estén limpias, de hecho al principio nos juntamos porque habíamos notado -como todo Madrid- la falta de personal y presupuesto en temas de limpieza. Y la verdad que hay muchas ganas por parte de la gente, desde madres que piden que quiten la publicidad pornográfica de los coches porque los niños han empezado a utilizarla como cromos hasta hacer actividades como la que estamos planificando de magia para niños.

-¿Siempre has participado en proyectos relacionados con la ciudad?
-No, la verdad que siempre he estado más en un segundo plano. Ha sido principalmente este año al estar en la Junta de la Asociación de Vecinos Juan Duque cuando estoy mucho más implicada, al principio cuesta creer que eres de una ciudad de adopción, nunca te terminas de pegar del todo.

-Pero seguro que en la Asociación de Vecinos en la que estás hay gente de todas partes….
-Sí, hay gente de Canarias, País Vasco, Galicia, etc. Al final esta ciudad se construye con gente de todos los sitios. Todos tenemos una parte de responsabilidad de lo que es la ciudad, así que si no hacemos nada luego no nos podemos quejar tampoco.

– ¿Y tienes algún proyecto abierto aparte de la Asociación?
-He creado un proyecto que se llama Show Me Yaya que busca conectar generaciones y consiste en que una señora mayor enseña técnicas tradicionales como puede ser cocina, punto, cocina, hacer jabones, etc. a todo aquel que lo quiera aprender.

-Es una manera de crear tejido social dentro de la capital.
-Sí, en el fondo surgió porque en mis dos últimos años mientras iba y venía de Haití empecé a ver que mis amigas estaban empezando a tejer de nuevo, haciendo sus propias bufandas y cuellos. Además había vuelto el interés por la cocina casera de toda la vida y empecé a pensar que estaría guay que lo enseñara gente que lo ha estado haciendo toda la vida, recurrir a la esencia de las cosas. Está muy bien aprender a través de un vídeo o un blog, pero quería crear un espacio donde se revalorice todo ese conocimiento que tienen nuestras abuelas, esa experiencia que nunca ha estado en un lugar central.

-Después de todo lo que me has comentado, ¿consideras que Madrid es activa desde el punto de vista social?
– Hombre, yo creo que Madrid es diversa. Si te gusta el movimiento social lo vas a tener, de hecho hace poco presentaron una iniciativa que se llama Los Madriles y consiste en presentar en un mapa todas las iniciativas sociales y vecinales que se están fraguando. O también iniciativas como el MediaLab-Prado que tienen alojado un proyecto que se llama “Mayores en Juego” y consiste en traer juegos de toda la vida como el Cinquillo o el Dominó y adaptarlo a la tecnología, es decir, los procesos que les pueden costar más a la gente mayor desde el Skype hasta los simbolitos de cualquier aparato electrónico.

Por otro lado, sí que puede ser que haya habido una nueva ola de movimientos vecinales, quizás el 15M habrá tenido que ver. Ahora hay más espacios para hablar, la gente está más abierta a la hora formar asociaciones de vecinos.

-¿Os lo ponen fácil desde el Ayuntamiento?
-Pues la verdad que todavía no hemos llevado propuestas porque hemos estado centrados en que abrieran una plaza pública que ha permanecido candada. No se sabe quién decidió hacerlo y parece ser que dentro de poco se abrirá y podremos hacer más actividades. Respecto a la receptividad desde las administraciones sí que es buena.

-Justo en la zona donde vives está el Campus de Google, ¿se ha notado de alguna manera en el barrio?
-Generó muchas expectativas porque Google siempre es un “mega nombre” que llega a tu barrio, pero apenas llevan 3 meses por lo que se nota poco el impacto. Si es verdad que su directora nos ha dejado claro que está abierta a todas las propuestas que le podamos hacer, así que encantados. La Asociación de Vecinos está teniendo muy buena acogida. Queremos crear desde propuestas de consumo colaborativo, hasta huertos urbanos, estamos abiertos a todo lo que se quiera hacer cargo la gente. Obviamente desde la Junta Directiva no podemos asumir todas las peticiones, pero sí podemos canalizarlas y hacer que los grupos vayan funcionando.

Cuestionario

Dónde comer en Madrid: My Veg en Malasaña, es un restaurante que tiene mucha verdura, son muy majos y está muy bien de precio (también tienen buena carne y pescado si no eres muy de verduras).

Dónde disfrutar de Madrid: en Madrid Río porque puedes ir caminando para desconectar, llegar a Matadero y ver las actividades que tienen.

Dónde desconectar de Madrid: un paseo por la Casa de Campo.

Un barrio de Madrid: el barrio Imperial.

Un consejo a alguien que no conoce Madrid: que la visite como si fuera de aquí más allá de los típicos museos porque ahora hay mil webs que te dicen planes.

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