Ana, 44, maga

Madrid tiene magia

Hija de un mago emprendedor y madre de un hijo yoyoista, Ana nos cuenta el punto de vista de una ilusionista que vive en la capital donde más actuaciones de magia se programan en el mundo.

-¿Eres de Madrid?
-Yo nací en el barrio de Chamberí igual que mi padre Juan Tamariz, aunque él de vez en cuando cuenta que nació en Écija porque se siente de allí.

-¿Algún recuerdo de ese barrio?
-Del barrio de Chamberí no tengo porque he vivido toda mi vida en el barrio de Salamanca, aunque nos fuimos un tiempo a San Lorenzo de El Escorial y volví de nuevo al barrio de Salamanca. Y hace poquito nos mudamos al barrio de Argüelles, muy cerquita del Templo de Debod y El Museo Cerralbo; unos sitios geniales para visitar y pasear.

-¿Notas mucho cambio entre el barrio de Argüelles y el barrio de Salamanca?
-Lo que sí que veo son cosas en común y diferencias. Los dos tienen zonas para comprar y pasear. En uno puedes ir al Parque del Retiro y en el otro puedes ir al Parque del Oeste, pero a nivel polución sí que se nota la diferencia porque aquí el Parque del Oeste y la Casa de Campo traen mucho aire fresco al barrio. También es diferente la gente porque en el barrio de Salamanca quizá van con más prisa, hay más tráfico, más ruido; en cambio cuando doy los paseos por la tarde por el Parque del Oeste y Paseo del Pintor Rosales me parece que hay una calma especial, ¡y unos atardeceres increíbles en el Templo de Debod!.

-¿Y por qué has elegido el Café Viena Capellanes para quedar?
-Primero por comodidad porque me queda muy cerquita de casa y por otro lado me parece tranquilo, tiene ese toque de café antiguo para poder charlar sentadas un buen rato, no es una cafetería de “me tomo un café corriendo con mucho jaleo en la barra”, es ideal para sobremesas. Además para mí tiene mucha historia detrás, el catering de mi primera boda fue de Viena Capellanes, la celebración de la boda de mi hermana la organicé aquí mismo y los cursos de cocina que hice para quitarme el estrés de Madrid también. Pensé que el curso de cocina y repostería me serviría para desconectar de mi trabajo porque creía que no tenía nada que ver con la magia, pero me di cuenta de que la cocina y la magia son muy parecidas.

-¿Por qué?
-Las transformaciones de los alimentos son súper mágicas, me enseñaron cosas muy bonitas, casi trampantojos. Por ejemplo, cogían una yema de huevo, la pinchaban, se abría, se derretía y luego en realidad era un postre de mango, ¡era magia pura! Descubrí que la magia y la cocina tienen mucho en común, así que ahí ando organizando “cursos de magia y cocina” destinados a familias. Con la chef María Jiménez Latorre -mujer del mago Anthony Blake- .Vamos a impartirlos en las escuelas de cocina Viena Capellanesy Alambique, tenemos mucha ilusión en este nuevo proyecto. De la idea de irme de vacaciones de la magia por un rato, surgió una historia preciosa con la que estoy encantada.

-A veces el hecho de vivir en Madrid te trae nuevas oportunidades como esta, en la que un curso de cocina te abrió la puerta a hacer más proyectos interesantes…
-Yo creo que Madrid tiene muchísimas ventajas porque la oferta cultural es brutal, aunque echo de menos los años de Tierno Galván, los años de la noche en Madrid se han perdido -casi- absolutamente. Muchos espectáculos son a las 8 o a las 9 de la noche, hemos cambiado el horario al europeo, pero no hemos cambiado el horario diario nuestro, nadie cena a las 7 de la tarde para ir a un espectáculo a las 9. Y después del espectáculo ya está casi todo cerrado para poder ir a cenar. Pienso que se ha perdido un poco toda esa oferta nocturna, pero sigue siendo increíble. Por ejemplo, en magia sigue siendo la ciudad del mundo con más actuaciones de magia diarias, semanales y mensuales, incluso hay locales dedicados sólo a actuaciones de magia, cosa que no pasa ni el resto de España, ni el resto de Europa, ni el resto del mundo. Vas a cualquier gran ciudad como por ejemplo Nueva York y sólo hay un sitio o dos donde ver actuaciones de magia, en París igual; en cambio en Madrid cada día hay muchas ofertas en teatros, salas y restaurantes tematizados.
Aquí he podido ver mucha magia, he aprendido mucho y he podido ver la evolución desde los años 80, cuando empezó mi padre Juan Tamariz a hacer magia en un local que se llamaba La Mandrágora.

-¿Tienes un cariño especial a ese lugar?
-Sí, recuerdo en casa cuando mi hermana y yo éramos muy pequeñas que mi padre antes de ir a actuar allí nos decía: “me voy a La Mandrágora”. Y yo acto seguido decía: “Cava Baja 42”,pensando que si me pasaba algo podría ir allí para avisarle.
Hace poco fuimos,-ahora es un bar- y lo cierto es que cuando mi padre actuaba allí no podía ir porque era muy pequeña pero he visto vídeos en Youtube de Javier Krahe cantando allí con el Grupo la Mandrágora, que se formó allí mismo con Joaquín Sabina y Alberto Pérez. Mi padre empezó allí en el año 1978 “las actuaciones de Pub”. Era el único mago que podía actuar porque los demás magos no tenían repertorio de magia de cerca y empezó a enseñar a otros magos -como Pepe Carroll-para que le fueran sustituyendo poco a poco e ir aumentando la oferta. Era el único que hacía esa locura de hacer “magia de cerca” en una mesa. Se inventó la profesión de mago de cerca porque años atrás las actuaciones de magia eran de salón y se mezclaban con otros números en salas de fiesta, cabarés, y apenas duraban 10 minutos con juegos musicales para el público extranjero.

-¿Hay mucho público interesado en la magia en Madrid?
-Sí, hay mucho público y para diferentes tamaños de espectáculos. Hay grandes teatros que programan magia como el Teatro Circo Price, con un festival anual de magia impresionante donde caben 1.200 personas por lo menos y dura casi 4 semanas. Este festival lo organiza Jorge Blass -un mago al que quiero y adoro con locura- fue alumno de mi escuela de magia cuando él tenía 12 años y no sólo es buen mago, sino que también es muy buena persona.
Por otro lado las salitas de tamaño reducido han aumentado con la crisis, para entre 30 ó 50 espectadores. Como puede ser el Teatro Encantado, el teatro Grada Mágica -dirigidos por profesores de mi escuela-, o en la sala Galileo Galilei, -la mítica sala de conciertos- que tiene un pequeño espacio que he llamado “Espacio Juan Tamariz”, en el que programo actuaciones para 25 espectadores, una cosa súper íntima. O la sala La Cripta Mágica que lleva desde el año 87. Es absolutamente maravillosa la cantidad de ofertas de magia que hay en Madrid todo el año, desde la más pequeña a la más grande.

-¿Hay algún lugar especial en el que vayan los magos a reunirse en la capital?
-Yo creo que cuando éramos muchos menos magos a cada actuación que había íbamos todos, pero ahora hay tantas que es imposible, no te puedes dividir en siete personas cada día. En cada lugar donde hay magia hay una reunión antes o después de magia. Quizá haya un sitio en el que coincidimos bastante que es el restaurante La Farfalla que está en la Calle Huertas y allí -desde hace unos 20 años nos reunimos muchísimos días allí después de las actuaciones porque por suerte cierra un poquito tarde y después de trabajar podemos ir allí para cenar y tomar algo rico.

-Y lo que comentabas antes de las reuniones más chiquititas, recuerdo que tu padre hacía queimadas mágicas para un grupo reducido de gente. ¿Se siguen haciendo?
-Sí, para unas 30 personas. Las sigue haciendo aunque esporádicamente porque trabaja mucho y viaja mucho. Por suerte tiene una energía brutal con 72 años, más que tú y yo juntas…es asombrosa la fuerza que tiene, el amor que tiene por la magia es increíble y lo expresa de una manera que nos lo hace vivir y nos contagia su ilusión por el arte del ilusionismo. Viaja por todo el mundo dando conferencias a otros magos en congresos de magia, escribe libros de magia sobre filosofía mágica, teoría de la magia, y anualmente hace una gira también por teatros de toda España, le acompaña mi marido Manu Vera. Entonces cada vez que aterriza en Madrid un minutito hace una queimada mágica que es una sesión de magia de cerca de un par de horas y luego se toma una queimada con ellos y charlan. No es de las que el artista se marche entre bambalinas y luego ya no le ves. Es muy bonito.

-¿Y algún otro encuentro más privado de magia?
-Hay muchos sitos especiales, pequeñitos, la oferta es maravillosa. Me gusta mucho El Espacio Transversal porque ofrecen arte de calidad en pequeñas dosis. Tras cerrar la Mandrágora, al cabo de muchos años, Enrique Cavestany montó El Espacio Transversal que es un sitio súper bonito. No es La Mandrágora, pero es un chalecito pequeñito cerca de Alfonso XIII, en la planta baja del chalet se hacen las actuaciones y luego subes arriba y en todas las habitaciones tienen expuestos cuadros maravillosos. Puedes ver magia, un buen teatro o un concierto.

-¿Me imagino que este espacio será más para amistades cercanas?
-No se anuncia a lo grande porque tampoco cabrían mil personas, funciona más por el boca a boca. Es un público de calidad, muy selecto que sabe dónde va y sabe lo que quiere, y quiere la cercanía con el artista.

-Esa clase de eventos más privados me hace pensar si hay otros más atípicos. ¿Cuál es el sitio más raro donde has actuado?
-Más que raro, uno de los sitios más bonitos en los que he actuado ha sido el Museo del Romanticismo porque nuestra Escuela de Magia tiene un acuerdo de colaboración con los museos estatales y nos dieron la oportunidad de trabajar allí. Por todas las salas teníamos a magos disfrazados haciendo juegos relacionados con el evento y luego la gran actuación en el salón tan bonito que tienen, recuperando juegos de la época del romanticismo, fue precioso. Fue un sitio muy especial.

-Entonces, desde la administración se ayuda a la magia…
-Se podría ayudar muchísimo más, pero por lo menos ya empezamos a estar presentes. Hace 4 años le dieron a mi padre la medalla de oro al mérito en las Bellas Artes y creo que fue un paso muy importante, no por el premio en sí porque no cree en lo premios, pero sí porque siempre se lo habían dado a otro tipo de artistas como: bailarines, toreros, cantantes, escritores, arquitectos, etc. Gente muy interesante, pero la magia nunca la habían visto y nunca se habían fijado en ella. De hecho mi padre cuando recibió el premio se lo dedicó a todo los magos en general. También el acuerdo con los museos estatales que te comentaba nos abre nuevas puertas en el sentido de que no sólo podemos estar en el teatro o en una fiesta infantil y creo que eso es muy bueno para el mundo de la magia en general.

-¿Habéis actuado en más museos aparte de en el Museo del Romanticismo?
-Ahora estamos con varios proyectos que seguro cerraremos pronto en el Museo del Traje o en El Museo Cerralbo. Y me acabo de acordar que también hicimos una actuación benéfica en una casa okupa que aunque no tiene nada que ver con los museos fue maravillosa y lo disfrutamos un montón porque tenían muchísima ilusión.

-Es curioso ver que en la magia da igual la clase social, que seas mayor o pequeño…
-Sí, en la escuela de magia pasa eso con los alumnos. Puedes ver a un chico jovencito lleno de piercings con unas rastas en el pelo y al lado un ejecutivo de una gran empresa con su corbata. Verlos charlando es una pasada, es todo homogéneo en el grupo, da igual la religión o la ideología política, se hacen amistades porque tienen en común ser amantes de la magia. Es un contraste precioso.

-Esa magia a nivel personal también ocurre en la cocina…
-Sí, aunque me he dado cuenta de que en los cursos de cocina había muchas mujeres y en cambio en el mundo de la magia todavía el porcentaje es muy pequeñito. Por eso desde 2004 organizo actuaciones donde solamente actúan mujeres, he organizado muchas actuaciones en centros de mujeres maltratadas. Como hay poquitas magas les doy más oportunidades para que demuestren que pueden ser tan buenas como cualquier gran ilusionista.

-¿Y has notado que con la crisis la gente se ha apuntado más a la escuela?
-Sí, yo siempre les pregunto que cómo se les ha ocurrido venir y me dicen “mira entre los problemas de trabajo, de la casa, familiares o económicos, en esta época tan dura necesitaba tener ilusión, saber que hay magia en la vida”. La verdad es que por suerte hay mucho trabajo para los magos, se cobra muy bien, es una salida laboral muy buena.

-¿Crees que le falta magia a Madrid? ¿Qué cambiarías?
-Yo cambiaría como te he dicho antes, los horarios de nuevo. Resucitaría a Tierno Galván y le diría: “Por favor pon esto en orden que se nos está yendo de las manos”. Antes las actuaciones comenzaban a las 11:30 o 12 de la noche y la gente cenaba en los restaurantes o en sus casas y no pasaba nada, para algo tenemos la llamada “siesta”. No me gusta el horario que está teniendo Madrid, se ha olvidado un poco de “la noche” que me parece fundamental e imprescindible.

-Tanto Jose como Alberto hacían hincapié en que la noche madrileña está desapareciendo…
-Es totalmente cierto, se desintegra, no hay casi nada. A veces sales y no tienes dónde ir a cenar tras ir al cine o a un espectáculo porque está todo cerrado. Antes por ejemplo los Vips abrían entre semana hasta las tres de la madrugada. Es una pena porque al salir de trabajar de un espectáculo te apetece ir a cenar a algún sitio para seguir charlando o comentar lo bien que te lo has pasado. Yo por eso voy a luchar por el cambio de horario y voy a poner el horario del “Espacio Juan Tamariz” que tenemos en la sala Galileo Galilei a las 12:30 de la noche los viernes o sábados, justo después del concierto que haya ese día. Voy a poner mi granito de arena para que la noche madrileña vuelva a tener magia.

-Hombre, parece tarde…
-Ahora sí, en el año 89 por ejemplo no.

-¿Algún proyecto activo en la capital?
-Muchos. Organizo y programo talleres y actuaciones benéficas todo el año por toda España -y fuera, por ejemplo este verano en Honduras-. Para Asociación Realidades, trimestralmente en su centro de día para personas sin hogar que se quieren reincorporar a la vida laboral.
Para Asociación Aldeas Infantiles SOS, anualmente en el famosísimo Roscón de la Puerta del Sol y para las familias de sus aldeas. También llevo magos a Casa Decor, anualmente en ferias como Dabadum para niños, en restaurantes, fiestas privadas, hospitales, hoteles, etc. Dirijo también varios espectáculos como “El mago y el cuentacuentos” que es un espectáculo donde Manuel Medina y Manuel Vera actúan para niños muy pequeñitos sentados alrededor de una alfombra donde les cuentan un cuento ilustrado con juegos de magia, es bellísimo. “El espejo súper mágico” donde actúa el mago Kayto que es mago y payaso de cuarta generación y programado los fines de semana en elTeatro Sanpol, que tiene un aforo de 600 espectadores,es un teatro para el público infantil que ahora está empezando a apostar también por el público adulto, donde también realizamos el espectáculo “Prestigio” un sábado al mes a las 21:30 h.“Con Té de Magia” que desde hace dos años lo realizamos todos los sábados desde octubre hasta junio en la sala Galileo Galilei a las cinco de la tarde para público familiar. Y llevo el “Espacio Juan Tamariz” donde tiene lugar un espectáculo de magia de cerca de alta calidad. Otro proyecto que me entusiasma es el II Campus infantil de Magia donde los niños aprenden magia en plena naturaleza. Estamos en sitios muy diferentes haciendo muchas cosas.

-Entonces, ¿la gente en Madrid cree en la magia?
-Por supuesto, aunque a veces puede ser abrumador porque miras una guía y dices: “A ver, ¿qué voy a ver?”. Hay tantas salas de teatros, de conciertos etc., que es un poco difícil elegir. A veces preferiría vivir en una ciudad pequeña donde sólo hubiera un teatro, pero luego se me pasa.

Cuestionario

Dónde comer en Madrid: una cosa que me gusta mucho del barrio de Argüelles es la gastronomía y es que a un paso tienes restaurantes como El Dantxari, El Pimiento Verde o La Taberna Entrevinos.

Dónde disfrutar de Madrid: si es para pasear, en los Jardines de Sabatini y en la rosaleda de la Casa de Campo. Y para disfrutar de la magia de cerca en el “Espacio Juan Tamariz” dentro de la sala Galileo Galilei.

Dónde desconectar de Madrid: me gusta irme al Escorial porque no pierdo la buena gastronomía, la oferta de ocio tampoco ¡y estás en el campo!. Además en El Escorial está El Cafetín Croché, el sitio más antiguo en el que se programa magia porque lleva desde el año 80 u 81 ofreciendo actuaciones de magia de forma ininterrumpida, todos los viernes por la noche en una salita preciosa que es una cueva, inaugurada por mi padre. Y el restaurante Charolés, ¡ni más ni menos!.

Un barrio de Madrid: tengo mi corazón en el barrio Salamanca donde vive mi tía a la que adoro y siempre que voy me siento como en casa, pero también me enamora Argüelles por todo lo que está ofreciendo y lo que estoy descubriendo.

Un consejo a alguien que no conoce Madrid: que aproveche la oferta de actuaciones de magia que le ofrece esta ciudad porque de verdad que no hay otra igual.

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